"Abracé a mamá y ambos lloramos. Se mezclaron lagrimas de emoción ante un futuro que se prometía fascinante para ambos, con lagrimas de tristeza por un pasado que ya nunca volvería, lleno de ilusiones rotas por el tiempo. Pero un pasado que yo iba a recuperar para el mundo de la imaginación, para el mundo real de los recuerdos vivos, de la memoria viva"
El medallón perdido, Ana Alcolea.
jueves, 29 de octubre de 2009
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